El pasado viernes y sábado se celebró la Nit de crims de este año. Afortunadamente no llovió aunque el sábado amenazaba y dentro de las restricciones en aforo hubo una buena asistencia de público, espero que a la gente que vino a vernos les gustase nuestro espectáculo.
Os dejo una selección de las fotos que me parecen más destacadas o más me han gustado de la Nit de crims del pasado fin de semana:
Este viernes y este sábado 18 y 19, el Centre Cívic del Carmel celebra su Nit de crims, espectáculo teatral en el que se produce un asesinato y el público tiene que averiguar cuál de los personajes es el asesino o asesina a través de las pistas que se dan durante la representación. Como en los últimos años, varios de nuestros socios y socias participan como intérpretes, y algunos socios y socias estarán como público.
Como siempre, es obra original y nueva, no es ninguna de las que se han hecho otros años. Debido a la pandemia y las medidas de seguridad, hay algunos cambios importantes: se adelanta el horario a las 19 h los dos días, se tiene que rebajar el número de espectadores y la representación se hará toda fuera del Centre Cívic en varios lugares exteriores del barrio.
Como siempre, no os podemos contar nada de la trama, solo decir que la acción transcurre en dos épocas distintas: en 1912 en un safari en el Congo Belga y en la actualidad en Oxford, París y algún otro lugar del continente europeo. Si váis a acudir como público, os recomiendo revisar este vídeo que hicimos hace unos meses, algunos de los personajes que aparecen y los actores que los interpretan son los mismos en la obra y alguna cosa que se ve es clave en la trama.
Mucha mierda a todo el equipo que participa y espero que os guste al público.
Aprovechando que el tema de los safaris y las aventuras en África ha dado lugar a muchas películas, también quería poner un par de bandas sonoras. Aún siendo más conocida y premiada Memorias de África de John Barry, por el lugar donde se desarrolla la acción y el tono de comedia y parodia que tiene la obra creo que son más adecuadas dos bandas sonoras del gran Jerry Goldsmith: Congo y Las minas del Rey Salomón (versión 1985).
Cortar el pimiento, la cebolla y picar los tres ajos. En una paellera poner un poco de aceite y añadir la cebolla, el pimiento rojo y los ajos, cuando esté pochado añadir el tomate triturado y cuando esté un poco frito añadir los calamares, las gambas, los mejillones y las almejas y freir un poco después. Cuando el pollo esté un poco frito añadir el arroz un vaso por persona, el pimentón dulce y el colorante alimenticio. Echar las dos pastillas una pescado y una de pollo y cubrir de agua poner media cuchara de sal y poner a fuego medio hasta que este el arroz esté tierno y ya está.
Aunque había escrito o coescrito antes guiones para otros géneros (el más famoso, Hasta que llegó su hora), Dario Argento debutó con un filme de terror, El pájaro de las plumas de crsital, giallo donde un escritor estadounidense observa un intento de asesinato sin que pueda hacer nada para intervenir. Con él comenzaría la carrera que se convertiría en uno de los directores más icónicos del giallo, y comenzaría una trilogía "animal" completada por Cuatro moscas sobre terciopelo gris y El gato de nueve colas.
He vuelto a ver el filme durante la pandemia y creo que ha envejecido mal. Reconozco a Argento en el uso truculento del crimen y las retorcidas tramas, pero me gustan más los otros filmes de la trilogía "animal", y está lejos de mis películas preferidas de Argento, Rojo oscuro, Suspiria, Inferno, Tenebre y Phenomena. La intriga me parece un poco floja y el asesino o asesina se ve venir. Encabezan el reparto Tony Musante, Suzy Kendall, Enrico Maria Salerno y Eva Renzi.
Lo que se ha mantenido mejor es el trabajo de dos maestros, la fotografía de Vittorio Storaro y la banda sonora de Morricone. Su tema principal en forma de nana parece tierno, pero resulta muy inquietante, aún no estando entre lo mejor del maestro me parece muy bueno.
Esta tarde, los socios que han solicitado entrada de Apropa podrán ver en el Teatre Goya Esperando a Godot.
Este clásico del siglo XX es la obra más conocida del gran escritor del teatro del absurdo Samuel Beckett. En ella cuatro personajes con bombín esperan la llegada de un misterioso personaje llamado Godot. Como Beckett no aclaró nunca las intenciones de la obra, se ha especulado mucho sobre qué quería decir el autor, desde que esperan a Dios a que los personajes son un homenaje a los Hermanos Marx (cuatro personajes, uno de ellos mudo) o al Gordo y al Flaco.
La versión que se representa en el Goya está dirigida por Antonio Simón y protagonizada por Pepe Viyuela, Alberto Jiménez. Juan Díaz y Fernando Albizu. Espero que os guste.
El éxito en 1971 de Harry el sucio y French connection provocó en lo años siguientes una marea de tipos duros como no se ha vuelto a ver, es probablemente la época dorada del trhiller estadounidense (que no cine negro, que es otra cosa algo distinta). La mayoría eran policías, detectives privados o maleantes de diverso tipo, pero también destacó un arquitecto con muy malas pulgas y muy vengativo.
No he leído Death wish, la novela de Brian Garfield en que se basa el filme del mismo título de 1974 que aquí se tituló El justiciero de la ciudad. Según tengo entendido, era una crítica al concepto de justiciero y a los peligros de tomar venganza. El director Michael Winner optó por lo contrario, por hacer una glorificación de Paul Kersey, arquitecto que tras el asesinato de su mujer y la violación empieza a cargarse a todo maleante que se le cruza con el camino. Aunque tenga cierta ambiguedad en el tono, es de moralidad discutible, pero como película me parece muy respetable, Michael Winner en los 70 me parece mejor director que lo que la crítica más sesuda considera. Fue uno de los grandes éxitos de los 70 de Charles Bronson, acompañado en el reparto con el gran secundario Vincent Gardenia, Hope Lange y Jeff Goldblum en uno de sus primeros papeles.
Lo que viene después es ya historia del cine de videoclub ochentero más canalla. En 1982, el inefable Menahem Golam y su productora Cannon compra los derechos para hacer la secuela (la primera estaba producida por Dino de Laurenttis, aficionado a veces al trash, pero de filmografía más respetable) y hace Death wish 2, titulada aquí Yo soy la justicia. El resultado es casi una fotocopia, pero hecha con tal desfachatez que vista ahora provoca más risas que la primera (lo pude comprobar en Phenomena antes de la pandemia), la crítica la pone a parir, pero vuelve a ser un gran éxito. Golam se envalentona y hace la tercera entrega, la más delirante, desmadrada y para mí la mejor, Charles Bronson cargándose tribus urbanas varias no tiene precio. Vendrían dos entregas más ya más rutinarias y un tardío remake con Bruce Willis, desde luego son las tres primeras entregas de Death wish las que convierten a Charles Bronson en el rey de los videoclubes y del cine de acción.
La banda sonora del primer filme es obra de un grande del jazz. Herbie Hancock no ha hecho muchas bandas sonoras originales para el cine, su trabajo en Death wish me parece más que notable.