5 de octubre de 2012

Especiales de cine: Cincuentenario de James Bond (3ª parte)

Completo este especial de James Bond con los filmes protagonizados por Pierce Brosnan y Daniel Craig, así como un par de filmes que no pertenecen a la saga oficial, pero que son adaptaciones de novelas de Ian Fleming.

Etapa Pierce Brosnan:



De acuerdo, Brosnan no es precisamente el mejor James Bond (a pesar de su atractivo y de alguna buena actuación como Matador, es un actor bastante limitado), pero si era el más necesario en un momento crítico de la saga, si la gente le hubiese vuelto a dar la espalda como a Timothy Dalton, la saga más longeva de la historia se habría ido a pique. Su etapa se caracteriza por una mayor espectacularidad (sobretodo en el apartado de los efectos especiales), por un claro matiz light del personaje (no solo porque no fuma y practica menos sexo, sino porque se liman los aspectos más políticamente incorrectos del personaje, léase misoginia, racismo y otras lindezas de otras épocas) y por la mayor presencia de un personaje relativamente secundario hasta entonces, su jefe M, que desde entonces ha sido interpretado por la gran actriz británcia Judi Dench.

Goldeneye:


La hija de Albert Broccoli, Barbara, toma las riendas de la producción, y decide no arriesgar y jugar sobre seguro, ofreciendo una película de acción lo más clásica posible. Además de la presencia de Brosnan, la mayor novedad es que tras el final del régimen comunista, pueden rodar en Rusia (no toda, hay algunas escenas de la persecución que por lógica tienen que estar rodadas en estudio, dudo mucho que las autoridades dejasen suelto un tanque por enmedio de una ciudad y además se cargase una estatua. No es una mala película, pero todo en el filme resultaba muy previsible, eso sí, volvió a atraer al público al cine, cosa que hacía tiempo que no sucedía, y aseguró la continuidad de la saga. Lo mejor, los malvados, un convincente Sean Bean como traidor ex agente 00 y el descubrimiento de la película, una espectacular y sádica Famke Jansen y la escena del tanque. Canción de Tina Turner, regularcilla.

El mañana nunca muere:



Brosnan sigue tras el telón de acero y se va a China, pero esta vez le sale más regularcilla la jugada. Vuelve a los villanos megalómanos con ganas de destruir el mundo, pero le falla la historia, no hay quien se crea que alguien monte una guerra para hacerse con unos cuantos canales de televisión chinos. Tampoco ayuda que el actor que interpreta al villano, el otras veces excelente Jonathan Pryce, se muestre demasiado histriónico, y que sus colaboradores no den la talla respecto a otros lugartenientes de la saga. Se salva por las escenas de acción (el prólogo, con fantasmada final muy de la época de Roger Moore, y la persecución en moto) y por la presencia de la estrella oriental de las artes marciales Michelle Yeoh, supone un paso atrás en la saga, y además de relativo éxito, no fue un fracaso, pero se encontró con un trasatlántico llamado Titanic que se lo comió todo. Canción de Sheryl Crow.

El mundo nunca es suficiente:



Sin ser nada del otro jueves, es mi película preferida de la época Brosnan. Tiene un espectacular prólogo a caballo entre Bilbao y Londres), una estupenda malvada como es la francesa Sophie Marceau (la primera vez y única hasta el momento en que el papel del villano principal lo asume una mujer, el rol de Robert Carlyle es el de su lugarteniente), aunque se les va la mano en la cantidad de traumas infantiles que le atribuyen, otros dos buenos villanos como Robert Carlyle y Maria Gracia Cuccinota, aunque le falla lamentablemente la chica Bond, una poco menos que desastrosa Denise Richards haciendo de poco probable científica (los experimentos los debe haber hecho con la silicona en su cuerpo). El personaje de M adquiere mayor presencia y es la última actuación como Q del actor Desmond Llewelyn, le sustituiría brevemente John Cleese en esta y la siguiente, todo apunta en que la nueva vuelve el personaje, pero no es seguro, dado el secretismo sobre Skyfall. Muy entretenida, aunque no esté entre las mejores de la saga. Canción de Garbage, y rodada por primera vez en España (no solo Bilbao, algunas escenas de Rusia se nota claramente que están rodadas en Cuenca y Las Bárdenas Reales).

Muere otro día:


No deja de ser curioso que de vez en cuando se le acuse a alguna película de Bond de falta de realismo y de inverosímil, cuando la saga no es un ejemplo precisamente de cine social y de paradigma de neorealismo, lo suyo ha sido siempre la hipérbole, la exageración, la búsqueda del más difícil todavía y en general el maniqueismo de Bond salvando al mundo y cargándose a los malos más malos del planeta. Muere otro día no es ni peor ni mejor que otras entregas, contiene un coche invisible (no me parece el invento más disparatado de Q o R, la mochila voladora de Operación trueno creo que se lleva la palma), un malo delirante en su planteamiento (Toby Stephens, hijo de la gran Maggie Smith y del que nunca más se supo) y una trama demasiado parecida a Diamantes para la eternidad, pero se guarda un as en la manga, la presencia de la probablemente una de las dos mejores chicas Bond de la saga (la otra, en la siguiente película), la aquí estupenda Halle Berry, de la que se rumoreó durante un tiempo que protagonizaría su propia saga. Filme irregular, demasiado deudor de otras películas Bond y a mi parecer muy poco original, fue sin embargo el mayor éxito comercial de toda la saga. Canción muy discutible de Madonna, para muchos la peor de todas las canciones Bond.

Curiosamente, en el momento de mayor éxito de la saga, Barbara Broccoli decide rescindir el contrato con Brosnan y elegir a un nuevo actor más joven, en parte debido a que la siguiente película era una adaptación de la primera novela de Ian Fleming y requería un Bond mucho más inexperto. No sabía la que se le venía encima por parte de los fans...

Etapa Daniel Craig:


Se le dijo de todo antes del estreno de Casino Royale: que si era feo, que si era bajito (pues si con 1,78 de altura lo consideran bajito, a mí con 1,62 me deben considerar un enanito de Blancanieves), que era impensable un Bond rubio, que tenía cara de malo psicópata... Cuando llegó el estreno, todas las voces en contra se acallaron: Craig aportaba al personaje una dureza rayana en lo psicótico que no se había vuelto a ver desde Connery, y que parece ser más la más cercana a las novelas de Fleming, una vulnerabilidad que nunca se había visto en un filme Bond y que era muy acorde con los tiempos post 11-S y además lo convertía en un tipo falible, que se podía equivocar y de cierta manera lo hacía más humano. Craig se convertía en el Bond más adecuado para el nuevo milenio.

Casino Royale (versión oficial de 2006):




Generalmente, las precuelas y reboots de una saga obedecen al intento desesperado de los productores de reflotar a un personaje que está en las últimas. No es el caso de esta versión de Casino Royale, aquí los productores no pudieron adaptar antes la primera novela de Ian Fleming, ya que los derechos los tenía otro productor que ya había hecho su peculiar versión de la novela (ya hablaremos más adelante de esa versión), la precuela era obligada. El filme ya es atípico desde la primera escena, en blanco y negro y con una imagen icónica de la saga completamente variada, continua con unos títulos de crédito muy originales que encima encierran una pista sobre la trama para aficionados a las cartas (para quien conozca el juego de corazones, sabe perfectamente lo que significa esa dama de picas en que se transforma la reina de corazones que es Eva Green). Se nos presenta la evolución de Bond desde el asesino sin piedad y brutote que es al principio (se sugiere que es un inadaptado de clase baja y de bajos fondos) al sofisticado agente secreto con smoking que conocemos todos. Craig lo borda, nunca se ha visto a Bond tan peligroso, tan fuera de sí (la cara de psicópata de Craig estaba justificada) y tan imprevisible, y a la vez tan vulnerable y tan propenso a errores de principiante. Y encuentra el perfecto complemento en una magnífica interpretación de la actriz francesa Eva Green en el que es probablemente el personaje femenino más jugoso de todas las películas Bond. La crítica y el público respondieron positivamente, y por primera vez incluso los actores fueron nominados a premios como los BAFTA. Por ponerle un pero, le sobran minutos, la partida de poker resulta demasiado larga para no aficionados a este juego de cartas. Canción de Chris Cornell.

Quantum of solace:


Sin ser el desastre que muchos han dicho, esta secuela de Casino Royale (no la primera de la saga como algunos dicen, Diamantes para la eternidad era claramente una continuación de los hechos contados en Al servicio de su majestad, lo que pasa es que el cambio de actores confundían) sí que es un paso atrás respecto a su predecesora. El guión es mucho más endeble y confuso, el villano (interpretado por el excelente actor Mathieu Almaric) no acaba de ser convincente porque no acabamos de conocerle bien, no está bien escrito el personaje, la chica Bond, Olga Kurylenko, es muy guapa pero no logra borrar en ningún momento el recuerdo de Eva Green... Con todo, Daniel Craig sigue bordando este nuevo Bond, y las escenas de acción siguen siendo espectaculares (aunque demasiado deudoras del estilo Bourne que se había impuesto en ese momento), el problema es que Casino había puesto el listón muy alto y Quantum era una demasiado clásica película Bond. Canción de Alicia Keys y Jack White.

A propósito, mucho se ha discutido sobre el título Quantum of solace, demasiado confuso para algunos y objeto de coñas como Cuánto sol hace. El juego de palabras puede quedar raro, yo creo que no se puede traducir como se ha hecho por algunos por Cantidad de consuelo, porque queda ridículo. En mi modesta opinión, Quantum no se refiere a cantidad (adeverbio cuánto) sino al cuanto de la física cuántica (la mínima cantidad de energía que se puede encontrar), y por lo tanto la traducción debería ser Un mínimo consuelo (creo que referido a la venganza). Es una opinión personal, ojo, puedo equivocarme, y creo que en caso de duda es mejor dejar el título original en inglés.

Esta estuvo a punto de ser la última película de Bond. Nuestro agente secreto se topó con un enemigo mucho más peligroso que Ernest Blomfeld y Auric Goldfinger juntos: la crisis económica. La quiebra de Metro Golwyn Mayer a punto estuvo de cerrar para siempre la saga, afortunadamente para los fans se encontró un nuevo comprador del estudio y de momento la saga sigue en pie.

Skyfall:
(Comentario provisional, dado el secretismo hacia la película no puedo hacer más, prometo hacer un comentario más presentable cuando vea la película)


De momento, una incógnita. Nada se sabe de una trama mantenida en secreto. Tiene un reparto de lujo: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes y Albert Finney. Tiene por primera vez un director de prestigio, el ganador de un Oscar Sam Mendes (la primera vez que sucede; la saga siempre se ha surtido de artesanos británicos de segunda fila, directores de segunda unidad de la casa ascendidos  a directores y directores en declive venidos a menos) y una canción interpretada por Adele. Lo demás, misterio hasta su estreno, veremos qué tal sale esta entrega.

Otros Bond:

Hasta aquí las películas oficiales de la saga. Hay dos más, debido a que Ian Fleming había vendido los derechos de dos novelas antes de vendérselos íntegramente a Broccoli

Casino Royale (1967)


Fallido intento de parodiar las películas de Bond hecho por cinco directores, cuatro de segunda fila y el gran John Huston. Lo mejor, David Niven y la personalidad del villano principal, cuya identidad es mejor no contar para quien quiera ver la película por primera vez. Memorable banda sonora de Burt Bacharach con un mítico tema de Dusty Spriengfield, The look of love.

Nunca digas nunca jamás:


Tras años renegando del personaje, convencen a Sean Connery para volver a interpretar a Bond en este remake de Operación trueno. El resultado es un entretenido filme crepuscular, donde Connery sigue bordando al personaje, no llega al nivel de las primeras películas de la saga que protagonizó el actor, pero es mucho mejor que los filmes que Moore hacía en la época, aunque Moore le ganó en la taquilla con Octopussy. Lanzó al estrellato a Kim Basinger y destacan como malvados Klaus Maria Brandauer y Barbara Carrera. La música, de Michel Legrand, discreta.

Hasta aquí, la historia en cine de James Bond. Si no surgen nuevos problemas económicos y el público sigue respondiendo, supongo que tendremos Bond para rato. Os dejo con algunos temas musicales y canciones de la saga:

Monty Norman, tema principal de James Bond:



John Barry, tema principal de Al servicio de su majestad:



Shirley Bassey: Canción principal de Goldfinger:





Louis Armstrong: Tema principal de Al servicio secreto de su majestad (We have all the time in the world):

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